El acto de escribir es un acto solitario. En pocas ocasiones he sido capaz de escribir en compañía de alguien más y si lo hago me supone una acción incompleta, no logro entregarme en su totalidad a las letras, siento que me freno, que me rehúso a ir más allá, cosa que no sucedería si tuviera plena consciencia de mi soledad. Necesito enfrentarme cara a cara con las palabras, solamente ellas y yo, frente a frente, como en un duelo del viejo oeste, dispuestos a desenfundar nuestras armas, donde solo el más veloz podrá vencer. De hecho, me es todavía más difícil escribir acompañado de ruidos, no los mínimos e inevitables ruidos de la vida, sino verdaderas exageraciones del sonido que perturben mi soledad. No puedo escuchar música, no puedo soportar distracciones de ese tipo. Necesito saber que estoy solo en su totalidad. Entonces la página en blanco no es un terreno tan hostil.
Parece que inevitablemente asocio el silencio con la paz y la soledad. Este estado es imposible de alcanzarse completamente en la vida, pero ha habido un par de ocasiones en las que he sentido un destello. Éstas se han presentado en medio de la noche. Durante la madrugada, cuando la mayoría duerme, cuando las calles están casi desiertas. Entonces he sentido que el mundo toma un respiro, un descanso de toda la fatiga que le provoca la inmensa multitud que corre desenfrenada sobre él. Ha habido instantes en que he despertado, y entonces sé que el planeta está solo. En “¿Aguila o Sol?” me imagino a Octavio Paz escribiendo de noche, pues aunque no lo sé, en sus páginas se puede saborear este aislamiento, un acto de él mismo contra las palabras, a la hora más apacible de la vida. Esa que él mismo describe de esta forma en el libro: “…oh noche, hoja inmensa y luciente, desprendida del árbol invisible que crece en el centro del mundo”.
Noches de insomnio tal vez, donde logró alcanzar una sublime inspiración. A estas horas la única compañía que nos queda somos nosotros y como él mismo también lo afirma en otro de sus libros, las personas estamos hechas de palabras. Para mí Octavio Paz es capaz de hacer milagros con esta esencia, la moldea y la deja fluir con incomparable soltura, en un estado donde no sé sabe si es él quien controla las palabras o son ellas las que lo controlan a él. Autor de un sinfín de ensayos imprescindibles y exactos y al mismo tiempo de una poesía intensa y deslumbrante, ambos campos de la literatura chocan aquí, se encuentran y escupen un cúmulo de emociones. “¿Aguila o Sol?” es el reflejo de la lucha desencarnada del escritor con su materia prima
Así el autor nos brinda un libro en el que sus ensayos, sus poemas e incluso la narrativa y la ficción se encuentran para dar paso a una prosa que parece no tener fin. La inexactitud del género es quizá lo que presenta mayor fascinación, pues las palabras no se limitan por nada y corren en prosa de un lado a otro, como caballos desbocados. Se transforman en algo indefinible, algo que no sólo se lee, también se siente. Es como si su pluma cobrara vida propia y sacara del escritor todo su jugo. La naturaleza misma de las palabras baila, en medio de la noche, donde autor y materia se enfrentan para dar paso a lo desconocido, al origen de todo.
Cuando se lee a alguien se le conoce más íntimamente. Cuando se lee la poesía de alguien se llega a apreciar su alma. Podemos conocer partes prohibidas, incluso privadas de esta persona, nos asomamos a sus entrañas y nos volvemos cómplices. Octavio Paz nos dejó aquí una parte de su soledad, la puso a nuestra merced para que la interpretemos, pero más allá de cualquier significado oculto, los textos son por sí solos todo un deleite. Y es que no podría ser de otra manera, si este escritor, tan humano como todos nosotros, debe aceptar y luchar contra las palabras, en una odisea solitaria que inicia de la siguiente manera: “Comienzo y recomienzo. Y no avanzo. Cuando llego a las letras fatales, la pluma retrocede: una prohibición implacable me cierra el paso (…) Hoy lucho a solas con una palabra. La que me pertenece, a la que pertenezco: ¿cara o cruz, águila o sol?”












mi amigo se la rifa..